Cuando pensamos en la rivalidad entre China y Estados Unidos, es fácil caer en narrativas simplistas: autocracia contra democracia, comunismo contra capitalismo. Pero estas etiquetas, heredadas del siglo XX, a menudo ocultan más de lo que revelan. Un nuevo y profundo análisis nos ofrece una lente sorprendentemente diferente para entender a estas dos superpotencias, presentándolas no como enemigos antagónicos, sino como dos pueblos con más similitudes de las que imaginamos, pero operando bajo sistemas con lógicas fundamentalmente opuestas. Este artículo destila las cinco lecciones más impactantes y contraintuitivas de esa visión, ideas que te obligarán a reconsiderar todo lo que creías saber sobre el gigante asiático y su contraparte estadounidense.

Lección 1: China es un “Estado Ingeniero”, EE.UU. una “Sociedad de Abogados”

La tesis central es que el contraste fundamental entre ambas naciones no es principalmente político, sino profesional y de mentalidad. China se describe como un “Estado Ingeniero”, un sistema dirigido por tecnócratas que se especializan en construir —infraestructura, industria e incluso la propia sociedad— a una velocidad vertiginosa. Esta mentalidad está profundamente arraigada en su liderazgo; en 2002, por ejemplo, los nueve miembros del comité principal del Politburó tenían formación en ingeniería.

En el otro extremo se encuentra Estados Unidos, una “Sociedad de Abogados”. Aquí, las élites se especializan en procedimientos, litigios y, con frecuencia, en la obstrucción, tanto de lo bueno como de lo malo. La influencia de esta profesión es innegable: en un año cualquiera, al menos la mitad del Congreso de EE.UU. tiene títulos de derecho. Esta diferencia fundamental en el enfoque, donde los ingenieros imaginan puentes y los abogados procedimientos, da forma a casi todos los aspectos de cómo operan, compiten y se perciben mutuamente.

China es un estado ingeniero, que no puede dejar de construir, enfrentándose a la sociedad de abogados de Estados Unidos, que bloquea todo lo que puede.

Lección 2: El Partido Comunista se Disfraza de Izquierdista (Pero Gobierna como la Derecha)

Una de las ideas más desconcertantes es que el Partido Comunista Chino, a pesar de su retórica marxista y su simbología socialista, implementa en la práctica una agenda que muchos conservadores occidentales admirarían profundamente. Como afirma el autor del análisis: “El mayor truco que jamás logró el Partido Comunista fue hacerse pasar por izquierdista”.

Para apoyar esta afirmación, se presentan ejemplos concretos que parecen sacados del manual de un partido de derechas:

  • Administración de un bienestar social limitado: El gasto social de China representa alrededor del 10% de su PIB, en comparación con el 20% en Estados Unidos y el 30% en los estados europeos más generosos. El propio Xi Jinping ha advertido contra el “sentido de derecho al bienestar” que podría “hacer a la gente perezosa”.
  • Erección de enormes barreras a la inmigración: Mantienen controles migratorios extremadamente estrictos.
  • Aplicación de roles de género tradicionales: Promueven una visión donde los hombres deben ser masculinos y las mujeres deben centrarse en tener hijos y cuidar de la familia.
  • Imposición de un sistema fiscal regresivo: El sistema fiscal es sorprendentemente regresivo, con impuestos bajos para las grandes fortunas, sin un impuesto general sobre la propiedad, y una fuerte dependencia de los impuestos al consumo que afectan de manera desproporcionada a los pobres.

Esta perspectiva desafía la comprensión convencional de la política china y nos obliga a mirar más allá de las etiquetas para entender las políticas reales que se están aplicando.

Lección 3: La Asombrosa Velocidad de Construcción (y el Fracaso Estadounidense)

La capacidad de ejecución del “Estado Ingeniero” se revela en los lugares más inesperados. En un viaje en bicicleta por Guizhou, la cuarta provincia más pobre de China, el autor se encontró con una infraestructura mejor que la de los estados más ricos de América. En una región donde un antiguo dicho reza que “no hay tres pies de tierra llanos”, hoy se levantan 45 de los 100 puentes más altos del mundo, junto a miles de kilómetros de autopistas y trenes de alta velocidad.

Esta capacidad de construcción se ilustra de manera aún más contundente con una comparación directa. En 2008, China y California iniciaron proyectos de trenes de alta velocidad de distancias similares. Los resultados no podrían ser más dispares.

China inauguró la línea Beijing–Shanghai en 2011 con un costo de 36 mil millones de dólares. En su primera década, completó 1.35 mil millones de viajes de pasajeros. Mientras tanto, más de quince años después del inicio, California apenas ha construido un pequeño tramo de vía para conectar dos ciudades del Valle Central. La última estimación para la línea de California es de 128 mil millones de dólares.

¿Por qué este fracaso? Porque el proyecto californiano es el ejemplo perfecto de la parálisis de la “Sociedad de Abogados”: políticos que exigen paradas adicionales en sus distritos, forzando rutas más tortuosas, y una autoridad ferroviaria que prefiere pregonar la cantidad de empleos bien remunerados que crea en lugar de los kilómetros de vía que ha construido. Esta capacidad para ejecutar megaproyectos es una fuente clave de orgullo nacional y legitimidad para el Partido Comunista, generando una sensación tangible de progreso físico que muchos en Occidente han olvidado.

Lección 4: El Desastre de la Ingeniería Social: La Política de un Solo Hijo

Si la infraestructura es la cara del éxito del “Estado Ingeniero”, la política de un solo hijo es su ejemplo más trágico. Fue impulsada por Song Jian, un científico de misiles que utilizó la cibernética para convencer a los líderes chinos de que la población podía ser controlada como la trayectoria de un proyectil. En el debate político, su prestigio como científico militar y sus sofisticados modelos informáticos aplastaron a los científicos sociales, quienes, armados solo con ábacos, advertían de las consecuencias humanas.

El resultado fue una campaña de “terror rural” de 35 años. Equipos de “persuasión” o “brigadas de choque”, descritos como posses, recorrían el campo, a veces llevando a las mujeres embarazadas en jaulas para cerdos (hog cages) a clínicas rurales. El incidente más notorio ocurrió en 1991 en el condado de Guan, donde un oficial local, humillado por las bajas cifras de cumplimiento, ordenó los “cien días sin niños”, una campaña conocida localmente como “la masacre de los corderos”. Exigió cero nacimientos durante 100 días, lo que llevó a abortos forzados de todas las mujeres embarazadas, sin importar la etapa de gestación.

A lo largo de los treinta y cinco años de la era de un solo hijo, China realizó un total de 321 millones de abortos (no muy lejos de la población actual de Estados Unidos) y esterilizó a 108 millones de mujeres y 26 millones de hombres.

Esta política es la advertencia más sombría sobre los peligros de ver a las personas como agregados a ser manipulados en un gran plan, en lugar de individuos con derechos.

Lección 5: El Secreto del Poder Tecnológico no es Copiar, es Fabricar

Es un mito que el éxito tecnológico de China se basa únicamente en el robo. La realidad es más profunda y se centra en el “conocimiento de proceso” y en las “comunidades de práctica de ingeniería”. El mejor ejemplo es Shenzhen.

Su ecosistema, que floreció gracias a la fabricación del iPhone, permite a los ingenieros aprender haciendo, mejorar iterativamente y dominar el arte de escalar la producción en masa. En el gigantesco bazar electrónico de Huaqiangbei, se pueden encontrar contenedores transparentes llenos de cables, semiconductores y adaptadores que se pueden “recoger a paletadas”. Es un lugar donde un autor puede comprar una única funda de teléfono con una ballena impresa y desconcertar al vendedor, que piensa en pedidos de cientos. Esta es una visión de la tecnología radicalmente diferente a la de Silicon Valley, que se centra más en el software y el “momento mítico de la creación”. El poder de China reside en su capacidad para fabricar a una escala y con una eficiencia que nadie más puede igualar, como lo ilustró el CEO de Apple, Tim Cook:

En EE.UU., podrías tener una reunión de ingenieros de herramientas y no estoy seguro de que pudiéramos llenar la sala. En China, podrías llenar múltiples campos de fútbol.

Dos Superpotencias en un Espejo

Estas cinco lecciones nos muestran que el marco del “Estado Ingeniero” frente a la “Sociedad de Abogados” ofrece una forma mucho más rica de entender las fortalezas y debilidades de China y Estados Unidos. China construye el mundo físico a una velocidad asombrosa, pero a menudo a un costo humano terrible. Estados Unidos protege al individuo con un sistema legal robusto, pero ese mismo sistema a menudo lo paraliza, impidiéndole progresar físicamente.

Los ritmos espasmódicos del Estado Ingeniero han creado destinos radicalmente diferentes. Un ciudadano chino nacido en 1949 vivió la hambruna, la Revolución Cultural, la política de un solo hijo y los confinamientos de Cero-COVID. Alguien nacido solo una década después, en 1959, pudo ir a la universidad, participar en el auge económico y enriquecerse con la privatización de la vivienda. Una década de nacimiento puede determinar si una persona tropieza con una gran riqueza o con una fosa común.

La verdadera pregunta que queda en el aire es: ¿Podrá Estados Unidos recuperar su capacidad para construir y soñar en grande, y podrá China aprender a valorar al individuo por encima del plan maestro antes de que su rivalidad defina el siglo de la peor manera posible?

Share your love